SmallTalk, pequeñas charlas

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¡Esta es tu casa!
Gracias por visitarnos. Este es mi espacio personal en internet e iré escribiendo sobre temas variados. No hay un patrón concreto, son cosas que veo y sobre las que me apetece hablar.
Como ves, el diseño web no es lo mio y no voy a ganar ningún premio por ello, pero no importa. Esta es mi plataforma, aquí escribo con libertad y hablo de pequeñas cosas. Estas son mis crónicas, SmallTalks.


 

Mi peluquería:

Conozco a Enrique Gómez desde hace más de 15 años y, desde entonces, voy a su su peluquería en el primer piso de un edificio clásico de Bilbao en la calle Elcano 8. Todavía recuerdo cuando mi madre me llevó por primera vez. El lugar en sí es especial, tranquilo y se respira un aire muy francés. De hecho una siente que podría estar en alguna casa del mítico barrio de St Germain des Prés en París. La luz que entra por los grandes ventanales, la música clásica que suena y los objetos de decoración que te rodean hacen que la estancia resulte un gustazo y que sea muy distinta de la que tenemos en mente cuando pensamos en una peluquería.

La historia del propio Enrique siempre me ha fascinado. Siendo un jovenzuelo, con 19 años, reunió toda su valentía e hizo la maleta para irse a París en busca de su destino. Con mucha paciencia y tesón consiguió que uno de los grandes peluqueros de la época en la ciudad le apadrinase y le enseñase el oficio. Y cuando sintió que había llegado su momento, Enrique regresó a Bilbao y, a mediados de los años ochenta, abrió su propia peluquería, que ha permanecido en el mismo lugar desde entonces.

A mí siempre me ha llamado la atención el hecho de que hay peluquerías donde el peluquero o peluquera en cuestión te cortan en cinco o diez minutos. Sin embargo Enrique se toma su tiempo para cada uno de los cortes que realiza. Y el resultado es que son siempre impecables. Por esa razón su clientela ha permanecido fiel, y va desde las mujeres que le conocieron en sus inicios hasta las segundas y las terceras generaciones posteriores, como yo.

Hoy quería compartir con vosotras este lugar que para mí es tan especial. La verdad es que siempre he salido encantada con el trabajo de Enrique y con el rato que he pasado en su mítica peluquería en el centro de Bilbao, tan elegante y chic.

Es elegante y luminosa, no la conocía pero no me importaría esperar en un sitio tan chic a que me corten el pelo. Mi madre lleva yendo a Enrique años y años! y tras ella, sus tres hijas... Yo era una incondicional, me tenía cogido el punto a la perfección: el flequillo a la altura justa, un desfilado perfecto... y la espera era de lo más agradable. Sonará a tontería, pero una de las cosas que me dió mucha pena dejar al irme a vivir a Madrid fue a Enrique. Cuesta mucho encontrar otra peluquería cuando llevas yendo muchos años a la misma y confías en quien te corta. Por eso, siempre que voy a Bilbao intento reservarme un hueco para ir a verle.

Ya a través de las fotos te llega el aroma de que es un lugar muy especial. A mí también me corta desde que era pequeña. Un gran profesional. Es un sitio muy especial y corta de cine.